Durante los primeros meses de vida un bebé se alimenta exclusivamente con leche (materna o alguna fórmula maternizada indicada por su pediatra) y es a partir de los 4 a 6 meses que se inicia la introducción de diferentes alimentos tanto para satisfacer sus requerimientos nutricionales en esta etapa de la vida como para crear hábitos alimentarios saludables; esto debe adaptarse a diversos factores en el desarrollo psicomotor del bebé como por ejemplo que sea capaz de mantener bien el control de la cabeza y del cuello, de sentarse con o sin ayuda y de aceptar comida blanda administrada con una cuchara.
Es muy importante seleccionar alimentos frescos y de alta calidad, garantizar perfecta higiene en su preparación, desde un adecuado lavado de manos y de los propios alimentos como de los utensilios que se requerirán. Los alimentos deben cocinarse con poca agua y el agua de cocción puede aprovecharse para demás preparaciones (purés y papillas). El método más adecuado de cocción es el hervido puesto que no irrita la mucosa intestinal del bebé y no se debe exceder el tiempo del proceso para aprovechar la mayor cantidad posible de nutrientes. La administración de la comida debe ser templada. La sal y los azúcares que contienen los alimentos son suficientes y no se debe añadir más por lo menos durante el primer año de vida.
El orden de introducción lo irá marcando el pediatra mes a mes, adaptándose a diferentes pautas considerando hábitos familiares y culturales más las características de su desarrollo ya descritas; si se atrasa la introducción de alimentos semisólidos después de los 6 meses se puede dificultar la administración posterior de alimentos sólidos, entre los 7 y los 9 meses comienzan los movimientos de masticación rítmica, aún en ausencia de dientes, por lo que es conveniente añadir alimentos que requieran una masticación suave.
La introducción de cada alimento nuevo debe hacerse lenta y progresivamente para valorar la aparición de reacciones adversas y para que el niño se acostumbre al cambio de sabores y texturas. Es recomendable dar los alimentos en la mañana y ver la tolerancia todo el día, observar si hay vómito, diarrea, gases, estreñimiento, rozaduras, ronchas, irritabilidad importante o trastornos del sueño. Aunque la causa de las intolerancias alimentarias a menudo es poco clara es prudente retrasar la introducción de los alimentos que se asocian más comúnmente a enfermedades alérgicas y a algunas intolerancias alimentarias. (Por ejemplo huevo, pescado, mariscos, nueces, cacahuates, fresa y soya natural, cereales con gluten como trigo, cebada o centeno etc.)
Finalmente vale la pena mencionar que un bebé gordito no es sinónimo de salud y hay que evitar sobrealimentación forzando al bebé a comer o bien utilizar la comida como recompensa para evitar trastornos de la alimentación en un futuro; es muy importante establecer horarios de comida y tener una actitud de suavidad y paciencia recordando que la experiencia al comer debe ser agradable y placentera.
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