Diferencia entre psicólogo y psiquiatra

Por: Dra. Silvia Medellín Puyou, especialista en psiquiatría infantil

Para comenzar, tenemos que partir de poder entender cuándo una persona necesita que se le de atención a su salud mental. Generalmente, al hablar de este tema pensamos en que la causa de que uno solicite atención en este ámbito de la salud es porque “ se está  loco”. Sin embargo, esto dista mucho de la realidad.

Trastornos como la depresión y ansiedad son comunes, sobre todo a partir del crecimiento acelerado de la población.  En nuestro país, la depresión ocupa el 4º lugar de incapacidad laboral y se estima que muy pronto llegue a ser el segundo lugar. Y eso que con todo y que es una enfermedad muy frecuente, no es la más frecuente. 

No es raro que  pensemos en estos problemas como  ” caprichos” o  creamos que “uno se puede curar solo” y esta es uno de los motivos por los cuales estos trastornos se complican con facilidad. Además,  cabría preguntarnos: “¿ por qué sufrir tanto tiempo cuando existe un tratamiento?”.

Es increíble que a otros aspectos de nuestra salud inmediatamente prestemos atención, y sólo por temor, por ignorancia o mala información estemos sometidos a un sufrimiento (que a veces es más intenso) cuando se trata de la salud mental. Y no se diga cuando se trata de niños, el temor se duplica ante la posibilidad de que nos lleguen a decir que nuestros hijos “tienen un problema en su cabeza”.

Sin embargo, el dar tratamiento oportuno a los menores les evita complicaciones, mejora su rendimiento escolar, sus relaciones interpersonales y los lleva a desarrollar todo su potencial. Existen diferentes profesionistas que se dedican a prestar ayuda en este aspecto, como trabajadores sociales, médicos generales, pediatras, psicólogos y psiquiatras.

Cada uno tiene funciones específicas y lo más importante es recalcar que, en la mayoría de los casos, el tratamiento ideal es el multidisciplinario, es decir aquel en el cual varias ramas en conjunto abordan diferentes aspectos de la vida del paciente. Dependiendo del problema será el abordaje.


Un  psicólogo es un individuo con una licenciatura en psicología. Brinda tratamiento a base de psicoterapia y realiza pruebas psicológicas (de inteligencia, proyectivas, etc). La duración del proceso psicoterapéutico depende del problema del paciente y de la técnica aplicada.

Un psiquiatra es un sujeto con una carrera de médico cirujano, que, posteriormente, realiza una especialidad en psiquiatría. Igualmente, utiliza la psicoterapia y en muchos casos usa fármacos para el control de los síntomas.

No es raro que se piense que los psicólogos atienden problemas “menos graves”, pero igualmente, esto dista mucho de la realidad. La gravedad no tiene nada que ver con el tipo de profesionista con el cual se acude. Ambos profesionistas son capaces de abordar desde problemas leves hasta complicados, dependiendo de lo que se busca tratar o lo que se pretende hacer.

En el caso de los niños, existen trastornos que mejoran con una psicoterapia  (por ejemplo la depresión leve  o la ansiedad de separación) y otros en los cuales, además de una psicoterapia, es imperativo el uso de un fármaco (por ejemplo el trastorno por déficit de atención, el trastorno bipolar,  las depresiones graves, la esquizofrenia).


Cuando se tienen dudas sobre el especialista con el cuál acudir, le recomendamos que pida consejería a su pediatra o médico familiar. Lo importante es que NO SE DEJE ENGAÑAR por personas que no cuentan con una cédula profesional y un título, pues, como en otras disciplinas, las complicaciones de un problema mal abordado  o no tratado son graves.

 

 

 
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