Hablemos de Respeto
Por: GM. Lucy Garza Sigler
Directora de "PAOLINI CASA DE NIÑOS", Sistema Montesori
Desde hace alrededor de 25 años nos hemos vuelto más dependientes de que los expertos nos indiquen cómo educar a nuestros hijos. Por desgracia alguno de los consejos han hecho más daño que proporcionarnos beneficios.
Se nos dijo re respetáramos a nuestros hijos: Respetar significa, para muchos que los padres debemos tratar democráticamente a los hijos como iguales. Todos sabemos que cualquier ser humano es digno de respeto; los padres debemos respetar a los hijos por lo que son y por aquello en lo que se van convirtiendo, pero no como a iguales.
Los padres que insisten en la obediencia de sus hijos, están cuidando una de sus necesidades más básica. Hay quienes identifican la obediencia con la pasividad, creen que imponiéndose ahogarán la independencia de sus hijos, y es todo lo contrario: aprender a obedecer, refuerza la independencia del niño.
Algo que da seguridad al niño, es saber que existen unos límites y que deben ser respetados. Dentro de ese encuadre, los hijos tienen libertad para explorar y ser curiosos, creativos, etc.
Sin embargo, el padre autoritario exhibe otra clase de respeto. Para él el respeto y el miedo son lo mismo: los niños que temen a sus padres no los obedecen, solo los someten.
Los hijos obedientes no tienen miedo, tienen seguridad y confianza en sí mismos. Quienes temen a sus padres se vuelven hipócritas: aprenden a mentir para escapar de las restricciones.
En el extremo opuesto encontramos a los que no exigen respeto alguno. Los niños cuyos pares no exigen obediencia, viven en un mundo sin límites, y es constantemente cambiante.
Estos padres son los que no aceptan sus responsabilidades y prefieren ser amigos de sus hijos más que padres, y esto es un error, pues los hijos pueden escoger todos los amigos que quieran, pero no a sus padres. El ser padre es un privilegio y una responsabilidad y es muchísimo más que ser un amigo.
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