Gusto
En el vientre. Las papilas gustativas aparecen en la lengua alrededor de la semana 12 y ya funcionan. Si se inyecta una sustancia dulce en la bolsa amniótica, el niño dobla la deglución, mientras que cierra la boca se el sabor es amargo. La presencia precoz del gusto es importante ya que prepara al futuro bebe para el sabor de la leche materna.
Al nacer. En los primeros días de vida el gusto tiene una sola función: hacer que el niño se reencuentre con los sabores que percibía al tragar el líquido amniótico, activando así, el mecanismo de la toma. La leche es el único alimento que le interesa, y es muy exigente. Basta que la madre abuse de algunos alimentos (como el ajo y la cebolla) y modifique el sabor de la leche para que muestre una reacción de disgusto.
En el primer año de vida. El gusto tiene un papel básico en el desarrollo psíquico del niño, puesto que implica una elección de su parte: comer un alimento o rechazarlo. A partir de los seis meses, es preciso convencerlo de que no solo los sabores dulces son buenos. De los ocho meses en adelante, será el mismo quien defina el menú de su preferencia, que ampliará semana a semana.
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