La influenza es una enfermedad respiratoria de origen viral, es altamente contagiosa y el mayor número de casos se presenta en los últimos meses de otoño, y durante todo el invierno (noviembre a febrero) en el hemisferio norte.
Cualquier persona esta expuesta a padecer influenza y además existe un riesgo adicional si se convive con personas en ambientes cerrados tales como empresas, escuelas y oficinas. Si tiene 50 años de edad o más, padece alguna enfermedad del corazón, del pulmón o de los riñones. Es diabético, se encuentra bajo tratamiento para enfermedades como cáncer o sida. Si tienes más de tres meses de embarazo durante la temporada de influenza (consulta a tu ginecólogo) . Es médico, enfermera o labora en algún sitio donde esté en contacto con pacientes infectados. Se sugiere vacunar a niños desde los 6 meses de edad hasta los 5 años.
Este virus puede entrar a su cuerpo por nariz o boca cuando una persona infectada tose, estornuda o simplemente habla. Al convivir con alguien infectado en un ambiente cerrado pudiendo llevar la enfermedad a otros sitios de convivencia.
Los síntomas más comunes es la fiebre alta, dolores musculares, dolor de cabeza, malestar general, tos no productiva ( la que responde a estímulos “irritativos” sobre la faringe, laringe y vías respiratorias altas.), dolor de garganta y escurrimiento nasal.
La prevención es una de las mejores opciones para evitar las enfermedades infecciosas. La vacunación ayuda a prevenir la enfermedad y en caso de presentarla, será mucho más leve y con menos probabilidad de llegar a complicaciones tales como la neumonía, que pueden poner en peligro la vida.
Tu médico es quien puede brindarte más información acerca de los beneficios de estar vacunado.
Fuente:
Word Health Organization, Fact Sheet No. 211 Influenza. Revised March 2003.
Influenza CDC. http://www.cdc.gov/flu/protect/pdf/vaccinekeyfacts.pdf |