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El desarrollo de los cinco sentidos OLFATO
Tercera parte

Por: Dr. Alfredo Ortíz Balbuena

 

OLFATO

En el vientre. Alrededor de la semana 11, orina por primera vez y traga líquido amniótico, su relación con los olores nace, precisamente a través de este líquido y de las sustancias que contiene, que “husmea” a través de los órganos vomeronasales (receptores olfativos) a partir de la semana 13. Se calcula que el feto dispone de un “archivo” de 120 aromas, en buena parte relacionados con los alimentos consumidos por la mamá y con lo que ella misma huele.

Al nacer. El olfato guía al recién nacido hacia el seno materno y lo impulsa a dirigirse hacia el pezón, el niño reconoce el aroma de la leche de su mama. Su capacidad olfativa esta más desarrollada que la de un adulto y, gracias a su entrenamiento dentro del vientre, tiene las ideas claras sobre los olores buenos (expresión de agrado) y los malos (gesto de disgusto).

En el primer año de vida. Los olores están en todas partes y llegan al cerebro de forma más rápida que el resto de los estímulos sensoriales. Este “bombardeo” es útil para el desarrollo cognitivo de los primeros meses, sobre todo si los padres lo relacionan con los objetos (“Mira que bien hueles estas flores”).

 

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