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El desarrollo mental durante el primer año de vida del niño

Por: Dr. Alfredo Ortíz Balbuena

 

Día con día, desde el nacimiento a la adolescencia, el cerebro se transforma y se establecen nuevas conexiones entre los miles de millones de células que lo integran.

A medida que este proceso avanza, los resultados se hacen más evidentes, pues el niño realiza diversos progresos en el aspecto motor y cognitivo. Las neuronas se cubren poco a poco de un revestimiento formado por una sustancia llamada “mielina”, que asegura su aislamiento y la correcta transmisión de los impulsos del centro (cerebro) a la periferia.

Es indispensable que el cerebro reciba los estímulos del ambiente para completar la red de circuitos nerviosos. Los niños que han tenido pocos estímulos verbales, visuales y táctiles durante su primer año de vida tienen un desarrollo más lento de lo normal.

0-3 meses.
Las fibras motoras son la primeras fibras nerviosas que alcanzan la maduración (o sea, se recubren de mielina).  Se trata de un proceso que se completa antes de los primeros 24 meses y que se lleva a cabo de forma ordenada, desde la cabeza hasta las extremidades del cuerpo. Por este motivo el recién nacido empieza a desarrollar, en primer lugar, las  actividades relacionadas con los músculos de la cabeza. Como succionar, llorar y girar la cabeza (de 0 a 2 meses).

Alrededor de los tres meses se activan los músculos de los brazos y las manos, que les permiten tocar un objeto y agarrarlo. Al mismo tiempo, se desarrollan sus capacidades sensoriales: con un mes, el pequeño observación atención el rostro de la mama cuando ella le da el pecho, sigue con la mirada un objeto en movimiento y, cuando oye un ruido, voltea la cabeza en la dirección de donde procede.

4-6 meses.
A medida que el proceso de mielinización de las fibras nerviosas desciende, los movimientos del tronco, los brazos, las manos y los dedos se tornan más precisos. El niño aprende a permanecer sentado y es capaz de darse la vuelta cuando oye la voz de su madre.

7-9 meses.
En este periodo se perfeccionan los movimientos de las piernas, el niño empieza a gatear y a ponerse de pie con la ayuda de un punto de apoyo.  Es capaz de distinguir  con claridad los colores, que antes aparecían un poco desenfocados. También puede distinguir objetos y personas que están lejos.

10-12 meses.
La mielinización de los músculos de las piernas se ha llevado a cabo y el pequeño empieza a caminar. Las fibras motoras son las primeras en madurar, mientras que la cognitivas y lingüísticas necesitan mucho más tiempo. El niño es capaz de pronunciar sus primeras palabras hacia el año, y elabora frases cuando cumple los 21-24  meses.

Los estímulos que el pequeño recibe resultan fundamentales en el proceso de construcción de la red de conexiones entre las neuronas. Sin embargo, tampoco hay que sobreestimular al pequeño, ya que no por ello tendrá más posibilidades de desarrollar una mayor inteligencia que otros niños de su edad. La mama posee una facultad innata para entender como estimular al bebe: el contacto físico y en particular, las caricias, ayudan a aumentar la capacidad motora y el desarrollo cerebral. De hecho, esta demostrado que la estimulación táctil puede activar algunos circuitos neuronales que aun no funcionan.

Recuerda consultar siempre a tu pediatra.

 

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