Visión
En el vientre.
Los órganos de la visión son los que más tardan en desarrollarse. Si bien el nervio óptico se forma en la octava semana, los parpados están sellados hasta la semana 26. Cuando los parpados se han abierto, el feto puede seguir con la mirada una fuente luminosa en movimiento, colocada sobre el vientre materno.
Al nacer.
En este momento la visión del recién nacido no es perfecta; ve todo borroso y desenfocado. Aún no tiene la capacidad de enfocar los objetos que están a más de 20 a 25 centímetros. A esta distancia puede apreciar los ojos de su mama cuando lo carga y el pezón, redondo y oscuro, para comer. A través de un mecanismo innato, se siente atraído por los rostros: tiende a captar las miradas de las personas y reconoce una cara humana.
En el primer año de vida.
Con el aumento progresivo de la distancia de enfoque, el niño puede reconocer mejor a sus papas. En cuanto al ambiente, no distingue bien los matices cromáticos, por lo que resulta útil mostrarle objetos de colores brillantes, para ayudarlo a desarrollar esta función. Al término del primer año, la coordinación de los músculos oculares ya esta casi completa, del mismo modo que la agudeza (la capacidad de distinguir dos puntos cercanos), el enfoque y la distinción de los colores. |